Después de recordar todos aquellos momentos en que hasta la más negra nube se volvía clara y blanca se le desplomo todo su mundo, ¿qué pasará cuando todo deje de saber a miel y se convierta en ese amargo sentimiento que se esparcía lentamente por su cuerpo? Una luz roja, un sonido definido, una ligera vibración o hasta un pequeño botón que le anunciara que aún le importaba, que aunque estuviera viendo la nube negra a punto de soltar toda su tristeza, esta se volvería blanca y a su lado aparecería el sol.
Aquella pequeña luz, no aparecía. Pasando segundos que parecían horas, minutos que pasaban días, horas que le parecían una eternidad, esperaba aún aquella señal. Repasaba la historia en su cabeza, era una estupidez, ambos lo sabían, o al menos él lo hacía…Cuando seguía pensando aquella luz se prendió, su pulso se aceleró, su gesto cambio, se imaginaba un sinfín de frases o de posibles cosas que lo sacarían de aquel oscuro, se apresuró a coger su celular, rápidamente pasaba sus dedos entre las teclas para descifrar a que venía que se prendiera la luz…-¿Qué más?-preguntaba un conocido con muy poco interés.
Quería botar el pedazo de plástico que ya no suponía valor en el momento, quería mandar todo a la mierda, quería gritar pero no podía, hasta su voz ya estaba opacada, no se había dado cuenta de las lágrimas que ya había soltado pero que jamás confesaría habían dominado su cuerpo, y en su garganta un ente extraño había encontrado hogar.
Al diablo todo se repetía a sí mismo, se dispuso a escuchar música. Aunque él sabía que aun esperaba que de nuevo hubiese esa pequeña luz, se mentía así mismo creyendo que se distraería de alguna forma, era temporal, lo sabía, sin embargo era lo único que podía lograr, una canción bastaría para calmarle, pero hasta la más alegre canción de su repertorio, recordaría un momento, un evento o una ocasión en que estaba su cielo blanco, maldiciendo internamente mientras se mentía en su exterior, cambiaba una a otra las canciones hasta que aquel ente en su garganta se sintió incómodo y empezaba a empacar.
En su canción favorita se prendió de nuevo la luz, con medio corazón puesto en esperanza y la otra mitad en escepticismo lo tomo y paso sus dedos con intriga sobre los botones, -Oye, te quiero-…Como no querer besar a esa persona, como no enamorarse si sabía como ponerle aquella sonrisa que nadie más podía lograr…Quiso esperar un poco como es mandado para responder, pero su euforia no se lo permitió, casi inmediatamente respondió al mensaje y aún con la cara rodeada en felicidad, sonriente se relajó sobre su cama, ya podía irse aquel ente, no tenía espacio dentro de él, tenía que despedirse de este por otro buen rato, ahora el espacio que el ente ocupaba en su cuerpo lo ocupaba un te amo por decir.
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(Source: Spotify)